domingo, 17 de junio de 2007
El "tok-tok" de 3 ruedas es un 'pandemonium' en Egipto

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EL CAIRO | EFE


La moto de tres ruedas o "tok-tok" -como se llama en Egipto al "rickshaw" tan popular en Asia- se extiende como una plaga como medio de transporte de personas y mercancías en El Cairo, y amenaza con empeorar su de por sí caótico tráfico.

Pese a que no cuentan con permiso de circulación, los "tok-tok" se han propagado en los últimos tres años en los barrios populares, aunque sus temerarios conductores no se atreven a salir con ellos a las principales avenidas por temor a que se los retenga la policía.

Por esa razón no son visibles en el centro de la ciudad ni en los barrios considerados "finos", donde el tráfico tampoco perdona.

Las autoridades los rechazan por temor a que se conviertan en la gota que rebase el vaso en la ya sobresaturada megápolis, convertida en un gigantesco garaje con sus alrededor de tres millones de vehículos, entre ellos 17.000 autobuses y minibuses.

Según el ministerio de Transporte, las calles y avenidas de la capital sólo tienen capacidad para medio millón de vehículos.

Pese a ello, se tramita actualmente en el Parlamento egipcio un proyecto de ley para regular el uso en el transporte público de los alrededor de 36.000 "tok-tok", pero lejos de las principales avenidas y los barrios acomodados, donde darían una imagen demasiado tercermundista.

Este liviano vehículo, que tuvo su origen en la India, es una motocicleta adaptada para transportar, además del chófer, a tres personas sentadas, pero en El Cairo es frecuente ver hasta a ocho pasajeros en el espacio de tres, algunos colgados de los costados y la parte trasera.

Su aceptación entre los sectores más populares se debe al precio -entre 0,50 y 4 libras (de 0,08 a 0,7 dólares)-, y a su pequeño tamaño, que le permite penetrar en las más estrechas y laberínticas callejuelas de las barriadas populares donde no caben otros vehículos.

Es tal éxito que ha tenido que ya ha empezado a imponerse sobre el taxi y amenaza con destronar al hasta ahora todopoderoso emperador del transporte popular egipcio: el minibús, conocido popularmente como "servis".

"Es barato en comparación al taxi, y cómodo respecto al servis, ya que los conductores de estos últimos los llenan de gente como una lata de sardina", comenta Hag Abdelazim Abas, jubilado de 73 años.

Rida Ismail, verdulera de 23, también tuvo palabras de elogio para el "tok-tok", pero se quejó de que muchos de sus conductores son niños y adolescentes de entre 12 y 17 años, que hacen temerarias piruetas y en ocasiones acaban volcando, con los pasajeros por los suelos.

Los chóferes más adultos coincidieron en que el "tok-tok" los salvó de las garras del desempleo, en un país donde las autoridades admiten que existen dos millones de desocupados, al tiempo que las cifras extraoficiales sitúan su cifra en alrededor de ocho millones.

"Me dedique a trabajar en este tok-tok después de pasar tres años buscando infructuosamente un empleo", reconoce Muhab Sameh, licenciado de un instituto técnico.

El "tok-tok", que es importado desde la India y China a un precio que fluctúa entre 18.000 y 20.000 libras (de 3.100 a 3.500 dólares), reporta a su dueño una ganancia neta de alrededor de 100 libras diarias (17 dólares), en dos turnos llevados a cabo por dos conductores entre las primeras horas de la mañana y las últimas de la noche.

"Este buen ingreso diario ha llevado a muchos a abandonar sus profesiones y oficios originales para dedicarse al tok-tok. Yo mismo conozco un médico que dejó su trabajo y compró una flota de esas motos", indicó Mohamed Sameh, ex estudiante de Comercio, que también se dedica a manejar esos vehículos.

Pero no sólo problemas de tráfico esta ocasionando el "tok-tok", sino también de seguridad, ya que se ha convertido en una herramienta para perpetrar delitos como atracos y violaciones, bajo el amparo del anonimato al no poseer matrícula.

Pero sus conductores tampoco se han salvado de ser víctimas de asaltos: en noviembre pasado, Jaled Ahmad Saleh, un desempleado de 20 años, estranguló a Mohamed Ismail Ez, de 15, para robarle el "tok-tok" que conducía.

El asesino confesó ante la policía que necesitaba el vehículo para mantener a sus 16 hermanos menores, que dejó su difunto padre de tres matrimonios distintos.

Publicado por elpinto_web a las 1:57 PM | VARIADO | 0 Comentarios | Enviar
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