
El Siglo
La fría madrugada del martes, la existencia de uno de los reporteros gráficos de El Siglo, Eliécer Santamaría, se ensombreció cuando una cobarde puñalada debajo de la tetilla izquierda acabó con su vida momentos en que sujetos del mal vivir abordaron su taxi y en el sector de La Porqueriza ejecutan la acción.
Como si se tratara de una despedida de Eliécer ó Z-15, como era conocido en horas de la madrugada, uno de sus más cercanos amigos: el fotógrafo Corella, con quien hablaba todas las noches, comentó que éste llegó varias veces al Hospital Santo Tomás, le comentaba algo e inmediatamente se iba.
En una de esas veces, hablaba acerca del Pin y del Puk de su celular, donde las famosas discusiones de Eliécer animaban la tediosa noche que se pasa en las inmediaciones del Hospital del Pueblo, en espera de un hecho policivo. La última vez que se vieron fue un poco más allá de la medianoche de ayer, cuando le dijo: ¡si quieres vengo ahora! y jamás regresó con vida; sin embargo, lo hizo sobre la camilla de una ambulancia donde paramédicos del Hospital San Miguel Arcángel realizaban de todo para salvarle la vida y no pudieron por la profunda puñalada de más de 4 pulgadas propinadas por delincuentes.
Comentan que Santamaría le dijo a dos amigos más: "¡hey, tengo sed, te llevo y me pagas una soda y cuando la persona regresa y le ofrece una soda grande, éste dice: tú eres exagerado, la próxima vez te voy a pedir 5 dólares para que me des 10 y una carcajada entre ambos salió a relucir, sin imaginar que sería una de las últimas mientras se tomaba su refresco.
Dentro de su taxi color blanco, Santamaría iba a regresar al Hospital Santo Tomás cerca de las 2:00 de la madrugada de ayer, pero una llamada telefónica lo desvía hacía La Porqueriza donde supuestamente había un despliegue policial por una de las tantas balaceras que se dan en el sitio. Al parecer, en su trayectoria encuentra a un par de sujetos, quienes le hacen señas y éste detiene su unidad y los lleva.
Al llegar cerca de los lados de La Porqueriza se encuentran con un retén policial y se desvían como tratando de esquivarlo –dijo una de las unidades policiales que vio el auto dar la vuelta- a una calle sin salida. Al poco tiempo, la llamada de una señora, que vio un forcejeo dentro de un auto color blanco, alerta a las autoridades que estaban a escasos 100 metros del lugar en el retén policial y al llegar observan a Eliécer que botaba sangre a borbotones en muy mal estado.
Es recogido por las autoridades y llevado a bordo del patrulla al Hospital San Miguel Arcángel (antes de llegar, sus últimas palabras fueron: Mi equipo está debajo del asiento, tráiganmelo por favor, que no se pierda) al llegar al nosocomio fue estabilizado –según versiones de los médicos a través de relaciones pública- y trasladado al Hospital Santo Tomás, donde los esfuerzos por mantenerlo con vida fueron inútiles...
Se trató de conseguir una reacción de la Policía Nacional acerca de la violencia extrema que ataca nuestro país con el director Rolando Mirones, a través de relaciones públicas y sólo se consiguió que prácticamente eso era imposible, ya que desconocían dónde estaba el jefe policial y que nadie podía dar información.
En tanto, las declaraciones absurdas del subdirector de la Policía Nacional, Jaime Ruiz, precisan que en la zona de La Porqueriza hay una subestación policial con una unidad (para tantos maleantes que hay) y que las rondas son constantes.
Era de buen corazónLa última vez que lo vimos por la Redacción de El Siglo fue el lunes en la tarde. Su estancia fue breve. Eliécer llegó, habló con sus colegas de fotografía, andaba algo apurado, como de costumbre.
Trajo las fotos de un cadáver putrefacto encontrado en Calle 50. Se las mostró al director, Edmundo Dolphy. Luego de eso, pudimos verlo cuando otros compañeros lo estaban molestando.
De allí se retiró, fueron breves minutos que recordará para siempre todo el personal de esta redacción. Las fotos que trajo no se publicaron por ser una muerte natural, pero esperábamos mejores casos, como era común en él, cosa que ahora no podrá suceder.
Como cualquier ser humano, tenía sus defectos y virtudes. Hoy destacamos lo mejor: “era muy buena gente”. Su hermano y también fotógrafo, Alexander Santamaría, lo confirma: “pensaba en los demás, era de buen corazón, decía que quería tener mucha plata para darle a todos sus hermanos, nada para él”.
Su familia muy poco lo veía, pues Eliécer dormía de día y trabajaba de noche tomando fotos y en el taxi. Recuerda Alexander que la última vez que lo vio fue el pasado domingo, cuando fue a casa de su hermana en Los Nogales. “Fue a buscar rápida y furiosa (sopa de pata), hablamos un rato y se fue”, dijo.
Vivía en su casa en Las Mañanitas; su perrita 'Camila' era su fiel compañera. Tenía cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres. Sus inicios en la fotografía se remontan al año de 1977. Comenzó con una cámara de 35 milímetros a tomar fotos en blanco y negro. Le tomó fotos a Omar Torrijos Herrera y a Manuel Antonio Noriega.
Laboró en la Editora Renovación S.A. (ERSA) y para el diario El Matutino. Luego de la invasión, con el cierre de ERSA, continuó en la fotografía, pero en lo que se conoce en el medio periodístico como 'free lance'; es decir, tomaba imágenes de crónica y las vendía a El Siglo y Crítica.
Además vendía videos a Canal 13 y a Canal 21. El 1 de octubre de 2001, fue contratado en el diario El Siglo. En su carrera profesional obtuvo 4 premios de prensa.
Era un compañero incondicionalPara José Levy, del diario El Siglo, Eliécer era más que un amigo, era un hermano, la noticia de su muerte lo dejó prácticamente en shock, tanto que ahora se siente sólo, pues siempre podía contar con la ayuda de 'Santa' para cualquier cosa que surgiera en el momento, su amistad no surgió de un día para otro, venía de muchos años atrás, aproximadamente 15 años, añadió.
“Era un compañero incondicional”, así lo calificó Hermes González (El Pana), de Editora Panamá América, visiblemente afectado por la pérdida, quien lo recordará como una persona buena, con carisma y muy trabajador.
José Casis Junior, camarógrafo de Medcom, estuvo acompañándolo hasta que los galenos dictaminaron que su respiración se había esfumado, él también mantendrá entre sus recuerdos al colega que nunca mostraba una acción de disgusto o molestia hacia su persona y los valores que lo caracterizaban.
Daniel Rivera, camarógrafo de Televisora Nacional, catalogó a Z-15 como un buen compañero, añadió que tanto para periodistas como camarógrafos y fotógrafos esta profesión es una tarea muy difícil en la que diariamente estamos en constante peligro y riesgos. Él, como todos los demás, apuntan a que la inseguridad que se vive en Panamá ha trastocado todos los esquemas.
'Barba Roja', 'Barrabás', 'Bin Laden' eran apodos que le decían sus colegas. Sus familiares lo llamaban 'Tiquito'. Desde este espacio, le enviamos un HASTA LUEGO a nuestro amigo y compañero Eliécer Santamaría. “Siempre serás recordado, porque estarás presente en los corazones de todos los que de alguna u otra manera, te apreciamos”. ¡Descansa en Paz!
Reacciones de un cobarde crimenEl presidente de la República, Martín Torrijos, dijo a RPC Radio que lamentaba el asesinato de Eliécer Santamaría y aseguró que reforzará la seguridad en las calles con más nombramientos de policías.
Sindicato de PeriodistasEn un comunicado, el secretario del Sindicato de Periodistas de Panamá, Filemón Medina, demandó de las autoridades panameñas una efectiva y exhaustiva investigación del crimen.
Medina añadió que mientras las autoridades policiales y de Gobierno debaten sobre la homosexualidad de las unidades y los tatuados que pueden o no pertenecer a la Policía, la sociedad exige mayor seguridad, lo cual evidencia la incapacidad por resolver el problema de la delincuencia, por parte de las autoridades de seguridad.
Fundación de Ética y CivismoPara el presidente de la Fundación de Ética y Civismo, Luis H. Moreno, este tipo de hechos lamentables, sumados a los atentados escandalosos contra la seguridad pública, son peligrosos para la vida y tranquilidad de los ciudadanos en general.
Advirtió que es urgente que se tomen todas las medidas de protección gremial, social y empresarial de forma general, “estamos llegando a un nivel de gran alarma pública e inseguridad. Mientras la directora ejecutiva de la Comisión de Justicia y Paz, Maribel Jaén, expresó que los hechos delictivos que se cometen en el país obedecen a la falta de una verdadera política cronologista de Estado, que observe no sólo el aspecto preventivo, sino también el coercitivo.
“¿Cuántos panameños más tendrán que morir para que las autoridades hagan algo?” Ésta es la pregunta que no sólo el presidente de la Fundación Pro Víctimas del Crimen, Shanan Singh, se hace, sino también el resto de la ciudadanía que aclama y pide a gritos por seguridad.
Mientras tanto, miembros del Colegio Nacional de Periodistas (CONAPE), del que era miembro Santamaría, exigieron a las autoridades que se realice una investigación exhaustiva del crimen y que se capturen y se sancionen a los asesinos para que este homicidio no quede impune como ha ocurrido con otros casos.
Y es que el Estado tiene una responsabilidad con la población de garantizar la seguridad, salvaguardar la vida, honra y bienes de la ciudadanía como parte de los Derechos Humanos, como lo manifestó el defensor del Pueblo, Ricardo Vargas.
No hay detenidosHan transcurrido 24 horas desde la muerte del colega Santamaría y aún las autoridades no han podido capturar a los responsables de este asesinato, que tiene consternado al gremio periodístico.
Los vecinos del sector de Altos del Río informaron que los antisociales utilizan este lugar para asaltar a los taxistas y Eliécer se convirtió en una víctima más, pero lamentablemente no vivió para contarlo.
Nombre: Eliécer Santamaría
Nació: 27 de octubre 1957
Oficio: Fotógrafo
Murió: 8 de abril de 2008