miércoles, 25 de junio de 2008
El Diario de 'Guima' Ver para Creer!


El Siglo
Alexandre Guimaraes volvió a dar la cara para hablar sobre la eliminación de Panamá al caer ante El Salvador en el estadio Cuscatlán. Pero ahora el técnico, en la tranquilidad de su hogar en Costa Rica y a través de su página web. http://www.aguima.com/content/, en un artículo que títula “Ver para Creer”, entre otros puntos señala que tiene el corazón destrozado por la incomprensible derrota.
“En mi vida he visto muchos partidos de fútbol, jugado más de 500 y dirigido en clubes y selecciones nacionales más de esa cantidad; pero nunca viví o presencié algo parecido a lo sucedido el domingo 22 de junio en el Estadio Cuscatlán de San Salvador, en el partido definitorio de El Salvador contra Panamá”.

“Hay victorias que te marcan un camino, y derrotas incomprensibles, que te destrozan el corazón”. Aún en estado de “shock”, repasó mentalmente mil veces o lo que pueda parecerse después de una larga noche de insomnio, las acciones de ese cotejo, y, sólo atinó a decir: “Son cosas del fútbol”.

“Si hubo una serie entrenada, planificada y estudiada por el cuerpo técnico de Panamá, fue ésta contra El Salvador. Seguimiento y reclutamiento de jugadores locales y los que juegan en el extranjero. Escauteo y análisis del rival en partidos oficiales y amistosos. Una gira de tres partidos frente a Guatemala, Canadá y Chile, donde ensayamos con buen éxito modelos de juego, para ejecutarlos en los dos juegos contra El Salvador”.

“Todo este trabajo nos permitió una victoria en casa, sin recibir goles, la ventaja de un gol durante los primeros 60 minutos del segundo encuentro y luego, una historia que me dejó como les dije, roto el corazón.

Vino el 1 a 1 y con ello, la parálisis total en el terreno de juego. Nos faltó esa fibra competitiva que te hace decir en la cancha: “Ya no más”. No tuvimos ese corazón de campeón. De ganadores.
El desenlace es sólo anecdótico; penal inexistente, tarjeta roja inexplicable, inferioridad numérica y gol de la muerte por un desvío accidental de un jugador salvadoreño que se protege para que el balón no lo golpee, desviando la trayectoria del remate y dejar tendido a nuestro portero.

He tenido momentos dulces y amargos en esta profesión. Primero como jugador y desde hace un buen tiempo, como entrenador. Sin embargo, por todo lo que me involucré con la mayoría de jugadores, la marea roja y los dirigentes de Panamá, éste, indudablemente, ha sido el sinsabor más grande en mi trayectoria deportiva.Pasó cuando menos lo esperaba y donde menos lo quería”.

 “Así es el fútbol”, se acostumbraba a decir cuando no encuentra palabras o razones.
“Por supuesto podría enumerar una serie de excusas, pero no acostumbro a usarlas para justificar derrotas o explicar lo impensable. Sin embargo, sigue siendo un juego y como tal, como la vida, imprevisible”.

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