domingo, 13 de julio de 2008
La vida mas cara y dificil de un universitario darienita


La prensa
Viajar largas horas en piragua, a caballo y caminar por calles intransitables llenas de lodo es la realidad que deben enfrentar los estudiantes de Darién que buscan una educación universitaria.

Desde lugares lejanos como El Real, El Común, Lajas Blancas, Yaviza, Nuevo Vigía, Paya y Púcuru, muchos ubicados en plena selva, los estudiantes emprenden el camino los viernes para llegar a Metetí, donde está la universidad.

Geneva Prado, profesora en la extensión universitaria, asegura que hay muchas anécdotas sobre las cosas que deben pasar los estudiantes solo para llegar a clases. Manuel Guaynora fue mordido por una víbora cuando regresaba a su casa en Lajas Blancas. La recuperación lo mantuvo varios años alejado de las aulas de la universidad.

Leydis Paz, otra estudiante, debe viajar muchas horas para llegar a sus clases de contabilidad. “El regreso es otra odisea, tengo que rogarle a los conductores para que nos lleven de regreso”.

Además, explicó que los elevados costos y el pésimo estado en que está la vía Yaviza-Metetí hacen que todo sea más difícil.

“Este año nos organizamos en un grupo de seis estudiantes para disminuir gastos y lograr que los transportistas nos trasladaran, pero al mes cinco de estas compañeras abandonaron los estudios, quedé sola en este reto”, dijo.

“Muchas veces quedo a la mitad del camino y tengo que pedir hospedaje, y en la mañana movilizarme a Yaviza. Llego a mi casa en El Real el lunes, agotada e inmediatamente debo prepararme para irme a trabajar. Este calvario fue el que no aguantaron mis compañeras”, dijo.

Pero los estudiantes deben superar mucho más que las peripecias del traslado de los fines de semana para ir a clases. De lunes de jueves, el estudiante de primer año de contabilidad Oprisio Chamí, quien vive en Unión Chocó, trabaja como jornalero para ganar de 8 a 15 dólares diarios. “Con este dinero cumplo con mi familia, dejo para mi pasaje, gastos de copias, alimento y para el hospedaje en Metetí”, aseguró.

Pero no siempre hay trabajo, y algunas veces, cuando no hay trabajo, Chamí ha tenido que caminar grandes distancias porque no le alcanza el dinero para el pasaje de regreso, “pero cada viernes es un reto para mí”, dijo. “Quiero administrar mi propio negocio. No deseo que mis hijos pasen las limitaciones que me tocaron”, aseguró.

Prado, profesora de economía de Chamí y Leidis, dice que ambos son estudiantes muy buenos y aunque están distantes de la sede, son puntuales, cumplen con sus responsabilidades y van muy bien en sus calificaciones. “Considero que en el caso de los estudiantes distantes y que estudian carreras presenciales, se deben hacer excepciones y permitirles a los docentes asignarles trabajos complementarios para que salgan más temprano los domingos y lleguen ese mismo día a sus hogares”, agregó.

La docente asegura que en el caso particular del alumno Chamí y de otros estudiantes que pasan las mismas limitaciones, se les debe dar apoyos con becas para que no se retiren y así Darién pueda tener sus propios profesionales


Publicado por elpinto_web a las 6:08 PM | TO'TA CARO! | 0 Comentarios | Enviar
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